martes, 14 de octubre de 2008

Curso rápido de informática (I)

Coincidiendo con el final de las vacaciones y la vuelta a los estudios y/o al trabajo, comienzan a florecer en nuestros kioscos una gran variedad de coleccionables y fascículos. Lo habitual en estas fechas es llenarse de buenos propósitos del tipo "este año sí que aprendo inglés, a la quinta va la vencida...", "antes de invierno me echo novia fijo" o "me pongo con un cursillo de informática mañana mismo".

Si sois como yo, al final ninguno de esos "buenos propósitos" llegará a buen puerto. No obstante, si estáis en el tercer caso, quizás pueda ayudaros (el inglés no se me da muy bien y definitivamente NO voy ayudaros con lo 2º...). Para ello, os voy a dejar con un mini curso con recursos audiovisuales de última generación (vamos, un par de vídeos de YouTube) y grandes expertos. 

Hoy, en nuestra primera lección, veremos como instalar un Sistema Operativo, eje central del software de nuestro pc. Así pues, os dejo con "Cómo instalar Windows Vista en 2 minutos". Está en inglés (por si queréis practicar el propósito 1), pero está subtitulado, así que no preocuparse. Además, es muy fácil de seguir:

lunes, 13 de octubre de 2008

Viena: última parada y fin del trayecto

Comentaba ayer que Viena se me pasó volando, así que al día siguiente (creo) visitamos los jardines de Schonbrunn y  un par de museos de botánica. Es increíble lo inmenso que es el parque. Me quedé enamorado.  Dicen que esta basado (vamos, que es una copia descarada) en los de Versalles, pero como no he tenido el gusto de estar en estos últimos, no sabría deciros.  En cualquier caso ya sabéis que soy un enamorado de las versiones...

Por la tarde visitamos la catedral, que para que veáis como está de nueva, esta sin acabar... jajaja. Podría seguir hablando de piedras y demás, pero lo cierto es que hay que ir a Viena para vivirla. Si Praga me gustó, he de admitir que Viena me tocó la fibra sensible y me he jurado a mi mismo volver más adelante. Los cafés, la opera, las calles, los jardines, la gente... es un conjunto de tantas cosas que se hace difícil describirlas y recordarlas unas separadas de otras. Y para poner punto y final a los posts sobre vacaciones de este año, y viendo que nunca está de más aportar otro punto de vista, os dejo con un mini-resumen de Viena vista desde la perspectiva de un vienés al que agradezco su colaboración durante la redacción de este post:

"Es una ciudad muy antigua con origen en un asentamiento romano, Vindobona. Fue el límite del imperio romano durante un tiempo. Más tarde, al ser capital de un imperio muy grande, siempre ha estado habitada por gente de muchas procedencias: franceses, alemanes, italianos, eslavos... hasta austriacos había. Por supuesto es la capital mundial de la música clásica con el violín por bandera y cuenta con multitud de museos.  Pero si has conocido sus cafés, has conocido sin duda lo mejor de Viena"

PD: Ya que Josemi no se ha dignado a mandarme una crónica de Cancún, el post que quedaba de las vacaciones anteriores queda aplazado indefinidamente (por no decir que no se escribirá nunca...)

sábado, 11 de octubre de 2008

Próxima estación: Viena

Y fué la capital de Austria quien puso punto y final a nuestro viaje. Bueno, técnicamente salimos de Bratislava, que es Eslovaquia, pero tampoco nos vamos a poner tiquismiquis.

Dice la leyenda que a finales del siglo XVII se inventaron los croissants en Viena, durante un asedio turco. Un pastelero de la ciudad inventó un bollo con la forma de su bandera para burlarse de los atacantes. No se si será verdad, lo que sí que se que es verdad es que para variar, nuestra primera comida en la ciudad fué en un McDonald's, una curiosa costumbre que adquirimos en este viaje, íntimamente relacionada con nuestra necesidad de ahorro... Bueno, ahora que lo pienso, la primera comida en la ciudad fue la cena en la pizzeria, pero el concepto subyacente es el mismo. 

Ya comenté que perdimos el primer día, pero Viena tiene la virtud de que todo lo que hay que ver está relativamente cerca. Bueno, y sin relativamente, porque se puede ir a pie sin problemas.  Nuestra primera parada fue el quartier museum: fíjaos si están las cosas cerca, que hay un barrio en el que están todos los museos. Como no ibamos sobrados ni de tiempo ni de dinero, cruzamos la calle (sí, habeis leído bien, solo tuvimos que cambiar de manzana)  y llegamos al Palacio de Hofburg, al museo del pueblo, al parlamento, al nuevo ayuntamiento... vamos, a todo el tema. Íncreible. Los edificios preciosos y perfectamente conservados...

Vaaaale, lo admito. Tiene trampa. La mayoría de los edificios emblemáticos de Viena datan de poco antes de 1900, pero ¿qué más da? No sabría precisar que fue lo último que vimos ese día, porque para mí Viena pasó tan rápido que tuve la sensación de que todo eran 24 horas nada más. Además, como Dani todavía no me ha pasado las fotos... Bueno, que esto se está alargando, mañana más. 

jueves, 9 de octubre de 2008

Praga según Daniel

Nunca viene mal otro punto de vista, y si bien es cierto que a mi me gusta narrar los viajes desde las experiencias personales (lo más enriquecedor de un viaje para mi gusto), admito que también hay que dar una visión más general. Por eso mi compañero de viaje y amigo Daniel se ha ofrecido a compartir con vosotros su estancia en la capital checa:

"A los viajeros, a los verdaderos amantes de la exploración de lo desconocido, les recomiendo vivamente evitar llegar de noche a esta fantástica ciudad. La droga y la prostitución están a la orden del día. Es difícil caminar más de 100 metros sin que un extraño te ofrezca entrar a un cabaret, o todo tipo de droga.

Sin embargo, con la luz del día, Praga recobra todo el encanto que se le supone. Esta ciudad es un verdadero poema de piedra. Ya sea caminando por su tranquilo río, o disfrutando de sus ostentosas catedrales, reina un ambiente de armonía donde todo parece hecho para el placer de los ojos.

Es una ciudad fría, y como bien decía un buen hombre cuyos consejos desoímos(lo que nos trajo algún que otro problema), cuanto más fría, más encantadora es esta ciudad. Es una ciudad de tejados, ciudad cuyas catedrales datan algunas de los siglos XIII y XIV, y otras construcciones como su conocido castillo, que data de mediados del siglo XVIII. Es por esto que tiene un toque medieval que la hace bastante atractiva. Pudimos disfrutar de las magníficas vistas que ofrece la ciudad desde el castillo, o desde lo alto de la torre del reloj astronómico.

Como dato curioso, resaltar que en Praga se habla checo. Hasta ahí todo puede parecer normal, pero es que la noticia hay que tomarla al pie de la letra. Sólo se habla checo. Es muy difícil hacerse entender en cualquier otro idioma, lo cual también nos deparó algún problema con una maleta que nos dejamos en un andén de la estación de Brno.

Algo que supongo desconocerá la mayoría de personas que no hayan tenido el placer de visitar esta ciudad, es la ya aferrada tradición de las marionetas, que aunque no son originarias de la república checa, sino de Francia(más concretamente de Lyon) tienen ya en Praga, un hueco social y cultural( hay un teatro exclusivamente dedicado a la representación de obras, entre ellas la ópera prima de Giovanni, mediante marionetas).

En cuanto a la gastronomía, no parece que los checos sigan una dieta rica en pescado precisamente. Allí el pescado brillaba por su ausencia. Para los que hemos trabajado alguna vez en hostelería, hemos tenido la máxima de "el cliente siempre tiene la razón". Pues bien, allí no parecen tenerlo muy claro, ya que la atención al cliente es una mezcla entre ruda y despreocupada.

Y para el que quiera saber más, le animo sinceramente a que visite esta capital, antes de muchas otras quizá con más renombre, pero seguramente con menos encanto. En cuanto al precio, tanto el alojamiento(17 euros nos costó cada noche) como la bebida(menos de un euro la pinta de cerveza) o la comida( 12 euros por persona fue nuestra factura más cara en una taberna típica checa, en la disfrutamos de una copiosa comida) son más que asequibles, por lo que no supondrá un gran agujero para vuestro bolsillo.

Me despido atentamente: Danielo"

martes, 7 de octubre de 2008

De nuevo en el tren

Hoy nos hemos levantado con cierta morriña, pero no tanto de volver a Pamplona, sino de tener que dejar Praga. Es curiosa esta ciudad. El primer día nos llevamos una desilusión, pero poco a poco nos ha ido gustando cada vez más. Es un sitio al que me gustaría volver más adelante en mi vida.

Pero bueno, tampoco nos íbamos a quedar a vivir aquí, así que hoy hemos madrugado y a pesar de todos nuestros esfuerzos, alguien de cuyo nombre no quiero acordarme se ha retrasado, y tras una carrera de infarto hemos perdido el tren que pensabamos coger. De hecho, se nos ha cerrado la puerta del vagón en las narices y hemos visto con cara de bobos como se alejaba.

El problema ha sido que hemos tenido que esperar más de una hora al siguiente, que encima era más lento, por lo que hemos llegado a Viena bien avanzada la tarde. Así que aquí estoy, escribiendo estas líneas mientras Ibai y Dani juegan al ping-pong despreocupadamente. A ver donde cenamos hoy...

PD: Hoy no nos hemos olvidado de ninguna maleta. Eso sí, yo me he dejado la guía encima de la mesa de una pizzeria. Más que nada para no perder las costumbres.

viernes, 3 de octubre de 2008

El que la rompe, la Praga

Es lo que tiene el Este. Promesas del Este que decía Vigo Mortensen. Tras dos días en la República Checa, empezamos a delinquir de forma ascendente. Tampoco era algo que hiciéramos muy conscientemente. Primero fueron pequeñas cosas como colarse en el metro, pero es que nadie paga en el metro, es alucinante. Luego les siguieron colarse en iglesias, y en pleno momento de exaltación, en el climax de la delincuencia, hicimos un simpa. Cierto es que el simpa no fue motivado por una cuestión delictiva o económica, sino que la camarera era boba, nos atendió como el culo, dejo la puerta abierta para que nos heláramos (it must be open, decía) y claro, cuando te lo ponen a huevo y se lo merecen... En cualquier caso, se notó a la legua nuestra inexperiencia porque nos separamos, yo pase por delante de la comisaria de Policía, y uno se dejo el móvil encima de la mesa. Increíblemente volvió al lugar del crimen, lo recogió, y se fue de nuevo.

Pero todo tiene un final, y menos mal, porque al paso que íbamos, lo siguiente iba a ser robar cuadros de museos y no era plan. Cuando ya volvíamos al hotel, confiados, seguros de nosotros mismos, sobrados por todos los lados, pasó lo que tenia que pasar. Una vez más nos colamos en el metro, pero esta vez fue distinto. Mientras recodábamos jocosos las (más tarde sabias) palabras de un español que nos había ayudado con el tema de la maleta, 4 hombres se nos acercaron:

Dani: "Zon muy rigurozoz en el metro, jajajaja"
Hombre con aspecto de pocos amigos "soy-del-este-y-como-me-baciles-te-parto-las-piernas": "Tickets please?"

Acto seguido nos enseñaron sus placas de revisores de metro, y nos clavaron 29 euracos de multa por no llevar el ticket. Por listos. Por tontos.

Pero bueno, sacamos una bonita lección de todo esto y lo cierto es que no volveremos a delinquir mientras sigamos por estas tierras, y yo personalmente dudo que lo haga en mucho mucho tiempo. Para todo tiene que haber una primera vez en la vida, y el tiempo siempre acaba poniendo a cada uno en su lugar.

jueves, 2 de octubre de 2008

Praga la nuit...

Como con el lío de las maletas al final no vimos nada durante el día, los 3 valientes nos aventuramos a salir a dar una vuelta por la noche sin rumbo ni destino fijo por Praga. Tras un par de mini-viajes en metro, conseguimos llegar a la zona de marcha. Para variar, ya era tardísimo, así que tuvimos que cenar en un puesto de salchichas y hamburguesas de esos que hay en la calle. Muy al estilo español. Prueba de ello era que los del banco de al lado eran españoles, jaja.

Después estuvimos callejeando un poco hasta que conseguimos llegar a un garito bastante agradable de aspecto, pero donde la hospitalidad checa brillaba por su ausencia. Tras varios fallos en los intentos de comunicación, conseguimos 3 cervezas y nos sentamos en una mesa plácidamente a contemplar como se interrelacionan los checos, que no son muy amigables con 2 cervezas encima, por cierto.

Por último, para completar una vericueta noche, acabamos en una discoteca de varias plantas donde personajes como el Rabino Constantino, Fernando Romay versión checa, la asesina señora de la limpieza, el hombre tira-cubatas y demás variopintos seres amenizaron las ultimas horas de nuestra aventura nocturna. Como siempre, nos fuimos de allá solos y cocidos, y tras un perrito caliente y una estafa taxil, volvimos a la pensión. Veremos que nos depara Praga con la nueva salida del sol (bueno, que aquí no se ve porque esta todo el día nublado)

miércoles, 1 de octubre de 2008

El este mola mas...

Bueno, hoy [22 de Septiembre] hemos empezado las segundas vacaciones del año y la verdad es que casi no las empezamos. Ayer llegamos a Barcelona a las 11 de la noche y cenamos malamente en un chino. Nos hemos metido a la cama a la 1 de la mañana y nos hemos levantado a las 4!!!!. No hemos dormido ni tres horas. Total, que hemos cogido el bus para ir al aeropuerto de Girona, y allí, tras tener que hacer malabares con el equipaje para que los de ryanair no nos cobraran un suplemento por pasarnos del peso, hemos embarcado 1 MINUTO antes de despegar. Ya sabéis, te confías, te confías...

Pero no contentos con eso, en el tren Brno-Praga nos hemos (me he) olvidado de una maletaaaaaaaaaaaaaa!! Nos hemos dado cuenta cuando ya habíamos salido, y al ir a hablar con el revisor a ver que podíamos hacer, hemos descubierto una gran verdad: eso de que el inglés es una lengua universal, es MENTIRAAAA. De todas formas, Dios/la fortuna/el destino estaba de nuestra parte porque una chica checa que viajaba en nuestro vagón había estado un año en España y hablaba español muy bien. Gracias a ella hemos conseguido que metieran la maleta en el siguiente tren hacia Praga y tras una tensa espera (sobre todo por parte del dueño de la maleta, que inexplicablemente me miraba con ojos de odio...), hemos conocido a un grupo de españoles que nos han ayudado a recuperar la maleta (pero es que en este país no hay nadie que hable INGLES????)

Finalmente hemos llegado a la pensión tras dar un paseillo en el metro y ahora nos disponemos a descansar un poco antes de ir a cenar y ver que nos depara esta ciudad por la noche. Hay internet en el hotel, así que supongo que postearé algún día más.